El perfil del alumnado de Bachillerato en los colegios Jesús María

En Jesús-María somos conscientes que el Bachillerato abre camino a un mundo de oportunidades para discernir con madurez los retos del futuro. Entendemos el Bachillerato no solo como una etapa académica, sino como un camino de crecimiento integral. Nuestro compromiso va más allá de transmitir conocimientos: buscamos que cada alumno y alumna se convierta en una persona autónoma, responsable, crítica, que cultive la inteligencia espiritual, abierta al mundo.

Un perfil de salida con identidad

Al finalizar el Bachillerato, el alumnado de Jesús-María se caracteriza por:

  • Formación integral, que une lo académico, lo humano y lo social, impulsando
    un compromiso solidario y responsable con la sociedad.
  • Autonomía y responsabilidad personal, pilares que les permiten tomar
    decisiones conscientes y libres en su vida académica y personal.
  • Capacidad crítica y creativa, necesaria para desenvolverse en un mundo
    cambiante y complejo.
  • Compromiso con el bien común, cultivado en un clima de respeto, servicio y
    conciencia global.
  • Competencia espiritual, que se traduce en una mirada interior, abierta a la
    trascendencia, con capacidad de discernimiento y compromiso con los valores
    evangélicos.

Técnicas de estudio: aprender a aprender

El Bachillerato es una etapa exigente que requiere nuevas estrategias. En Jesús-María acompañamos a nuestro alumnado para que adquiera y perfeccione técnicas de estudio eficaces:

  • La planificación del trabajo diario, evita la improvisación y favorece la constancia.
  • La lectura comprensiva y crítica, fundamental para transformar los contenidos en verdadero conocimiento.
  • El uso responsable de recursos digitales, que enriquece el aprendizaje propio y con otros.
  • Estas herramientas no solo preparan para superar con éxito los exámenes, la PAU sino que enseñan a enfrentarse a la vida universitaria, laboral y profesional.

Gestión del tiempo: un arte necesario

En esta etapa, la gestión del tiempo es clave para mantener un equilibrio entre el estudio, las actividades extracurriculares, el descanso y la vida personal. Fomentamos en nuestro alumnado:

  • La priorización de tareas, aprendiendo a distinguir lo urgente de lo importante.
  • La disciplina personal, que convierte el esfuerzo diario en hábito.
  • El descanso y autocuidado, porque la salud física y emocional son indispensables para rendir y crecer.

El Bachillerato: una etapa de proyección

En Jesús-María, el perfil de salida del alumnado de Bachillerato une valores espirituales, compromiso social y competencias académicas prácticas. Nuestras alumnas y alumnos finalizan esta etapa no solo con preparación intelectual, sino también con las herramientas para gestionar su tiempo, estudiar de forma autónoma y vivir desde una fe comprometida.

Porque educar en Jesús-María es formar personas plenas, libres y con corazón para transformar el mundo.

Los beneficios del aprendizaje en Primaria

En la educación primaria, los primeros años constituyen una etapa decisiva para sentar las bases del desarrollo intelectual, social, espiritual y emocional del alumnado. Durante este periodo, se definen hábitos, actitudes y competencias que acompañarán a los niños y niñas a lo largo de toda su vida académica y personal. Es por ello crucial abogar por su autonomía  y capacidad crítica.

Aprendizaje significativo en Educación Primaria

Para que este proceso sea realmente eficaz, resulta fundamental apostar por un aprendizaje significativo, en el que los estudiantes relacionan los nuevos contenidos con sus conocimientos previos, comprenden su utilidad y pueden aplicarlos en contextos diversos de su realidad o de su vida cotidiana y su futuro. El aprendizaje significativo permite que el alumnado construya su propio conocimiento, en lugar de limitarse a repetir información, lo cual no es incompatible con la memorización o el trabajo sistemático y sus hábitos. Esto favorece la comprensión profunda, la capacidad crítica y la autonomía. 

Situaciones de aprendizaje en Primaria

En la etapa de educación primaria, trabajar con metodologías activas, participativas y vinculantes, que conecten los contenidos con la realidad del entorno ayuda a que los niños comprendan mejor y retengan con mayor facilidad lo aprendido, convirtiéndolo en algo vivido y propio. De manera que cada individuo escale y haga crecer su aprendizaje, recordando, entendiendo, aplicando, analizando, evaluar y crear, dónde los últimos niveles nos demuestran la materialización del conocimiento. Para ello se hace imprescindible el trabajo a través de las situaciones de aprendizaje en educación primaria  que son escenarios planificados en los que se presentan retos o problemas cercanos a la vida cotidiana del alumnado. A través de ellas, los niños y niñas aplican saberes de distintas áreas, desarrollan competencias y descubren el sentido de lo que aprenden. Estas situaciones fomentan la motivación, la implicación personal y la colaboración entre iguales, factores esenciales para un progreso integral, y la toma de conciencia de las necesidades de su realidad más cercana, actuando de forma coherente y activa sobre ella.

El trabajo por proyectos como motor del aprendizaje

También el trabajo por proyectos en la educación primaria constituye una de las mejores estrategias para promover el aprendizaje significativo en la resolución de algunas de las situaciones de aprendizaje propuestas. Los proyectos globalizados integran contenidos de distintas áreas en torno a un tema o reto común, favoreciendo el aprendizaje globalizado y la conexión con el mundo real. Además, desarrollan habilidades sociales, creatividad, comunicación y resolución de problemas, conciencia de igualdad y de ayuda.

Motivación y autonomía en la Educación Primaria

Impulsar y hacer crecer en la etapa de educación primaria un enfoque basado en situaciones de aprendizaje y proyectos orientados la adquisición de conocimiento significativo aporta beneficios claros como: mayor motivación, mejor comprensión, desarrollo de competencias clave y formación de alumnado autónomo, crítico y capaz de enfrentarse a los retos del futuro. La responsabilidad, espiritualidad colectiva y funcionalidad del perfil de salida de los alumnos como foco final del proceso de enseñanza, pretende conseguir personas capaces, analíticas, críticas, pero sobre todo con espíritu de cambio y mejora de nuestra sociedad, y ese es, en mi opinión, el auténtico valor de la educación primaria.

Actividades extraescolares que fomentan competencias para el siglo XXI

Vivimos en una época marcada por la transformación digital, la globalización y la necesidad de adaptarse a un entorno cambiante. Los niños de hoy serán los profesionales del mañana, y para desenvolverse en ese contexto no basta con memorizar conocimientos: es imprescindible desarrollar competencias transversales que les permitan ser creativos, críticos y capaces de trabajar en equipo.

Entre estas competencias destacan la creatividad, el pensamiento crítico, la comunicación, la colaboración, la alfabetización digital y las habilidades socioemocionales. Las actividades extraescolares, cuando están bien elegidas, se convierten en un espacio privilegiado para cultivar todas estas destrezas.

Actividades extraescolares que impulsan el desarrollo integral

No todas las extraescolares ofrecen el mismo valor educativo. Existen algunas que, además de entretener, preparan a los niños para afrontar con éxito los retos del futuro.

Una de ellas es la robótica y la programación, que introduce a los niños en la lógica, el diseño de proyectos y el pensamiento computacional de forma divertida y aplicada. También destacan las actividades deportivas, que no solo mejoran la salud física, sino que promueven la disciplina, el liderazgo y el trabajo en equipo.

En el ámbito artístico, el teatro, la música y la danza ayudan a que los niños ganen confianza, aprendan a expresarse y desarrollen sensibilidad estética. Por otro lado, los clubs de debate y oratoria son extraordinarios para potenciar la comunicación, el pensamiento crítico y la seguridad al hablar en público.

Finalmente, hay propuestas que combinan aprendizaje y compromiso social, como el voluntariado o los proyectos de aprendizaje-servicio, donde los niños trabajan en iniciativas que benefician a la comunidad y aprenden valores de solidaridad, empatía y ciudadanía activa.

Cómo elegir la actividad adecuada

La elección de la actividad extraescolar debe adaptarse a los intereses del niño, pero también a las competencias que queremos potenciar. Lo más recomendable es optar por una combinación equilibrada que abarque distintos ámbitos: un deporte, una actividad artística o comunicativa y otra vinculada a la tecnología o al aprendizaje social.

Además, es fundamental no sobrecargar la agenda. Los niños necesitan tiempo libre y espacios para el juego espontáneo, que también es fuente de aprendizaje. Una extraescolar bien elegida no debe verse como una obligación, sino como una oportunidad para que los pequeños descubran sus talentos y se preparen para el futuro.

Extraescolares como motor de futuro

Las actividades extraescolares son mucho más que un pasatiempo después de clase. Son un espacio donde los niños descubren nuevas pasiones, entrenan competencias clave y construyen amistades basadas en intereses comunes. Invertir en ellas significa invertir en su futuro, porque lo que practican hoy en un aula de teatro, en un campo de deporte o en un taller de robótica, mañana se traducirá en habilidades útiles para su vida académica, personal y profesional.

Cómo fomentar la creatividad en los niños: actividades en casa y el colegio

La importancia de fomentar la creatividad en niños

La creatividad es mucho más que pintar un dibujo bonito o inventar un cuento. Es una competencia esencial para la vida, ya que ayuda a los niños a desarrollar pensamiento crítico, a resolver problemas de manera innovadora y a expresarse con confianza. Diversos estudios en educación coinciden en que un niño creativo será un adulto más autónomo, flexible y preparado para afrontar los retos de un mundo cambiante.

En este sentido, tanto la familia como la escuela juegan un papel fundamental. Crear entornos donde los niños se sientan libres de experimentar, equivocarse y proponer ideas originales es la clave para que florezca su potencial creativo.

Actividades creativas para realizar en casa

En el hogar, los padres pueden convertirse en grandes impulsores de la creatividad con recursos muy sencillos. No hace falta una gran inversión económica, sino disposición y tiempo compartido.

Una de las actividades más enriquecedoras es la creación de cuentos en familia. Basta con proponer un inicio y dejar que el niño lo continúe con su imaginación, incluso inventando finales alternativos. Otra propuesta es organizar un pequeño taller de manualidades con materiales reciclados: cajas, tapones, telas o botellas pueden convertirse en juguetes, esculturas o decoraciones únicas.

El arte y la música también ofrecen un camino natural hacia la creatividad. Escuchar diferentes estilos musicales, bailar libremente o improvisar ritmos con instrumentos caseros —como botes, cucharas o vasos— permite que los niños experimenten nuevas formas de expresión.

Estas dinámicas, aunque parezcan simples, estimulan la imaginación y enseñan a los niños que la creatividad no está limitada a un espacio o una herramienta concreta, sino que puede surgir de cualquier experiencia cotidiana.

Estrategias creativas dentro del colegio

El colegio es un escenario privilegiado para potenciar la creatividad porque allí los niños aprenden en comunidad, interactúan y comparten ideas. Para que la creatividad florezca en el aula, los docentes pueden apostar por metodologías activas.

El aprendizaje basado en proyectos es una de las más efectivas: consiste en plantear un reto real que los alumnos deben resolver de manera colaborativa. Por ejemplo, diseñar propuestas para mejorar la sostenibilidad del colegio o crear una exposición artística sobre un tema social. Este tipo de experiencias integran distintas materias y permiten aplicar conocimientos de forma práctica.

Los espacios de experimentación artística, como talleres de teatro, pintura o música, también son aliados imprescindibles. En ellos los niños desarrollan sensibilidad estética, confianza en sí mismos y la capacidad de comunicar emociones. Igualmente, las actividades relacionadas con la tecnología —como la programación o la robótica educativa— no solo despiertan el interés por la innovación, sino que enseñan a resolver problemas de forma lógica y creativa.

El papel conjunto de familia y escuela

La creatividad se cultiva mejor cuando hay una continuidad entre el hogar y el colegio. Si en la escuela los alumnos trabajan con proyectos y actividades innovadoras, los padres pueden reforzar esa motivación en casa con dinámicas similares. Y, a su vez, las experiencias familiares enriquecen lo que los niños llevan al aula.

La clave está en ofrecer estímulos variados, en confiar en la capacidad creativa de los niños y en recordar que equivocarse forma parte del proceso de aprender. Fomentar la creatividad es, en definitiva, regalarles la oportunidad de mirar el mundo con curiosidad y de aportar soluciones originales a los desafíos del futuro.

Intercambios y voluntariado: una puerta para estudiantes de Bachillerato

Hoy en día, cuando el mundo parece más conectado que nunca, estudiar ya no significa simplemente sentarse en un aula. Los intercambios y voluntariados, para muchos estudiantes de Bachillerato, va más allá de vivir una experiencia en el extranjero —ya sea con una beca, un programa de intercambio o haciendo voluntariado— y se ha convertido en algo que puede marcar un antes y un después en su vida personal y académica.

No se trata solo de aprender otro idioma o conocer nuevos lugares. Estas vivencias ayudan a los jóvenes a crecer, a abrir la mente y a descubrir quiénes son en realidad fuera del entorno habitual.

Aprender más allá del libro de texto

Salir del país, convivir con otras culturas, resolver problemas reales… Todo esto ofrece un tipo de aprendizaje que ningún examen puede medir. Cuando un estudiante pasa una temporada fuera de casa, no solo vuelve con más conocimientos, sino con una nueva forma de ver el mundo y también a sí mismo.

Intercambios que transforman

Cada vez son más los institutos que ofrecen programas de intercambios y voluntariado en Bachillerato. Vivir unos meses en otro país, asistir a clases allí, compartir casa con una familia local… es una experiencia intensa que cambia muchas cosas.

Existen programas como Erasmus+, AFS Intercultura o Rotary Youth Exchange que acompañan a los jóvenes en esta aventura con todas las garantías. ¿Qué ganan con ello?

  • Una mejora evidente en el
  • Más seguridad en sí
  • Una visión mucho más rica de cómo funciona la educación en otros
  • Y sobre todo, una madurez que se nota

Voluntariado: dar y recibir a partes iguales

Otra opción fantástica para los jóvenes es el voluntariado internacional. Participar en proyectos sociales, medioambientales o educativos en otro país permite vivir el presente con más sentido y conciencia.

Desde ayudar en escuelas hasta colaborar en proyectos ecológicos, son actividades que no solo aportan a la comunidad, sino que enseñan al voluntario valores como la empatía, la responsabilidad y la solidaridad. Muchos vuelven con la sensación de haber recibido más de lo que han dado.

Las becas: claves para que todos puedan vivirlo

Está claro que este tipo de experiencias no son accesibles para todos… o no lo eran. Hoy en día, gracias a becas específicas para estudiantes de secundaria y bachillerato, muchos jóvenes pueden acceder a estas oportunidades sin que el dinero sea un obstáculo.

Existen ayudas públicas como las del Ministerio de Educación o las becas de fundaciones privadas como La Caixa o la Fundación Amancio Ortega, que cubren gastos de estancia, transporte, matrícula, etc. En Cataluña, incluso hay becas autonómicas que apoyan la movilidad educativa.

Un caso real que inspira

En el colegio Jesús-María Sant Andreu, una alumna de 4º de ESO participó en el programa Jóvenes y Ciencia, una iniciativa de la Fundación Catalunya La Pedrera que impulsa vocaciones científicas entre los jóvenes. Durante tres años, esta estudiante tuvo la oportunidad de trabajar en centros de investigación reales, aprender directamente de profesionales del sector y descubrir su verdadera pasión por la ciencia.

Gracias a este programa, hoy tiene claro que quiere dedicarse a la investigación científica y ha adquirido una base sólida que no se consigue solo en las aulas. Un ejemplo perfecto de cómo una beca puede cambiarlo todo.

Mucho más que un viaje

Participar en un intercambio o en un proyecto de voluntariado es mucho más que hacer la maleta y cruzar fronteras. Es aprender a convivir, a respetar lo diferente, a pensar de forma global. Es crecer. Y cuanto antes se viva esa experiencia, más profundo es su impacto.

Por eso, fomentar este tipo de oportunidades en la etapa del bachillerato —y garantizar el acceso con becas— es una inversión directa en el futuro de nuestros jóvenes y en la sociedad que construirán.

Bibliografía

Cressy, W. (2016). Youth Exchange and Development: A Global Perspective. Routledge.

Torres, C. A. (2020). Educación Global: Experiencias Internacionales para el Cambio Social. Ediciones Morata.

Fundación La Caixa. (2022). Movilidad internacional en jóvenes: impacto académico y emocional. Informe de investigación

Beneficios de una educación con valores cristianos

Elegir un colegio que promueva una educación con valores cristianos es una decisión que va más allá del aspecto académico. Los colegios católicos, como el Colegio Jesús María, no solo ofrecen una formación académica de alta calidad, sino también una formación integral que abarca el desarrollo espiritual, emocional y social de los estudiantes.

A continuación, te presentamos algunos de los principales beneficios que una educación basada en valores cristianos ofrece a los niños y jóvenes:

1. Desarrollo de principios sólidos

Una educación cristiana proporciona un fundamento moral y ético, permitiendo que los estudiantes crezcan con principios sólidos que guiarán sus decisiones a lo largo de la vida. Estos principios incluyen el respeto, la empatía, la honestidad y la solidaridad, valores esenciales que se promueven a diario en el aula, actividades extracurriculares y la vida escolar.

2. Fomento del respeto y la empatía

En los colegios católicos, se pone un énfasis especial en el trato respetuoso hacia los demás, promoviendo un ambiente de empatía y compañerismo. Los estudiantes aprenden a valorar la diversidad, comprender las necesidades de los demás y contribuir positivamente a la comunidad, cualidades clave para el desarrollo personal y social.

3. Educación integral

Un aspecto fundamental de los colegios religiosos como los Colegios Jesús María es la educación integral. Además de los conocimientos académicos, se busca el bienestar emocional y espiritual de los estudiantes. El contacto con la fe y los valores cristianos ayuda a los jóvenes a encontrar propósito y sentido en su vida, fomentando su crecimiento personal desde una perspectiva ética y espiritual.

4. Fortalecimiento de la identidad y pertenencia

Estudiar en un colegio católico permite a los estudiantes fortalecer su identidad religiosa y su conexión con la comunidad. Las actividades religiosas, como misas, celebraciones y momentos de oración, permiten a los jóvenes desarrollar una relación cercana con Dios, al mismo tiempo que refuerzan su sentido de pertenencia a una comunidad cristiana.

5. Preparación para enfrentar desafíos

El contexto religioso de la educación cristiana prepara a los estudiantes para enfrentar los desafíos de la vida con fortaleza y resiliencia. A través de la enseñanza de los valores cristianos, como el perdón, la paciencia y la esperanza, los estudiantes aprenden a superar obstáculos y a mantener una actitud positiva ante las dificultades.

6. Educación para el servicio y la solidaridad

La formación cristiana enseña la importancia de ayudar a los demás y contribuir al bienestar de la comunidad. Los estudiantes de colegios católicos son animados a participar en actividades de voluntariado y proyectos sociales, lo que les permite poner en práctica los valores de caridad y servicio, aprendiendo a trabajar por el bien común.

En el Colegio Jesús María, estos beneficios son parte de nuestra misión educativa, la cual está basada en los principios de la Congregación Religiosa que nos guía. Si deseas saber más sobre nuestra formación integral y cómo enseñamos los valores cristianos en la vida cotidiana, te invitamos a conocer más sobre nuestra congregación religiosa aquí.

 

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